El teporingo es uno de los conejos más pequeños y antiguos del mundo. Vive solo en los pastizales de altura de los volcanes del centro de México — y está desapareciendo.
El teporingo no es solo un conejo más: es el único representante vivo de su género, Romerolagus, una rama evolutiva que se separó del resto de los lagomorfos hace millones de años.
Conocido también como zacatuche, conejo de los volcanes o burrito, el teporingo es endémico del centro de México. Habita exclusivamente en los pastizales de zacatón —matorrales densos de pastos altos— en las laderas de los volcanes del Eje Neovolcánico Transversal, entre los 2 800 y 4 250 metros de altitud.
A diferencia de otros conejos, vive en colonias, se comunica con vocalizaciones agudas y construye redes de túneles entre las raíces del zacatón. Sus orejas son notablemente cortas, una adaptación al frío de las alturas. Es uno de los conejos más pequeños del mundo.
Su existencia depende por completo de un ecosistema frágil que está siendo presionado desde todos los frentes: la mancha urbana de la Ciudad de México crece hacia sus laderas, los incendios y el ganado destruyen el zacatonal, y el cambio climático empuja su hábitat cada vez más arriba en montañas que tienen un techo finito.
Nombre científicoRomerolagus diazi
Nombres comunesTeporingo, zacatuche, conejo de los volcanes
FamiliaLeporidae
Longitud23 – 32 cm
Peso386 – 600 g
Longevidad7 – 9 años en libertad
Camada1 – 5 crías por parto
DietaPastos, hierbas, cortezas tiernas
Estado IUCNEn Peligro
NOM-059En Peligro de Extinción (P)
CITESApéndice I
El otro ajolote
Hay otro México que cabe en la palma de la mano.
Ajolote y teporingo: dos símbolos mexicanos en peligro de extinción.
México ya ama al ajolote. Ahora falta conocer al teporingo.
El ajolote se convirtió en símbolo de México porque es único, antiguo y está en peligro. El teporingo comparte esa historia, pero desde los volcanes: pequeño, endémico y casi desconocido.
Uno resiste en los canales de Xochimilco. El otro, entre los zacatones del Ajusco, el Chichinautzin, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl.
Los dos nos recuerdan lo mismo: cuando desaparece un ecosistema, no se pierde solo un paisaje. Se pierde una forma única de vida y una parte de lo que México es.
Si ya aprendimos a defender al ajolote, ahora toca mirar hacia las montañas.
Por qué está en peligro
Un hábitat que se cierra desde todos los lados.
La población del teporingo ha caído de forma drástica en las últimas décadas. Estas son las principales presiones que enfrenta hoy.
i.
Expansión urbana
El crecimiento de la zona metropolitana del Valle de México avanza directamente sobre las laderas del Ajusco, el Pelado y el Chichinautzin, fragmentando el hábitat del teporingo y aislando sus colonias.
ii.
Pérdida de zacatonal
Los pastizales de altura son talados, quemados o convertidos en zonas de pastoreo y cultivo de papa y avena. Sin zacatón no hay refugio, alimento ni túneles posibles.
iii.
Incendios forestales
Cada temporada seca, los incendios —muchos de origen humano para abrir tierra de pastoreo— consumen extensiones enormes de zacatonal, matando crías y adultos refugiados en sus madrigueras.
iv.
Cambio climático
El calentamiento empuja el zacatonal a altitudes cada vez mayores. Pero las montañas tienen una cima: el hábitat se reduce y no tiene a dónde subir.
v.
Caza ilegal
Aunque está prohibida desde 1966, la cacería furtiva persiste en zonas rurales, donde el teporingo es perseguido como alimento o por considerársele plaga de cultivos.
vi.
Depredadores invasores y perros ferales
Las jaurías de perros sin dueño que entran a los parques nacionales atacan colonias enteras. Su impacto es uno de los menos visibles pero más documentados en años recientes.
Dónde vive
Solo aquí, en ningún otro lugar del mundo.
El teporingo es endémico del Eje Neovolcánico Transversal, una franja montañosa que cruza el centro de México de oeste a este. Se distribuye en un área pequeña y fragmentada de aproximadamente 386 km², repartida entre los estados de México, Morelos, Tlaxcala, Puebla y la Ciudad de México.
Su hábitat son los pastizales de Festuca, Muhlenbergia y Calamagrostis —los llamados zacatonales— en altitudes entre 2 800 y 4 250 metros, generalmente asociados a bosques de pino y oyamel.
Sierra Chichinautzin
Volcán Pelado
Sierra del Ajusco
Volcán Tláloc
Iztaccíhuatl
Popocatépetl
P.N. Lagunas de Zempoala
P.N. Izta-Popo Zoquiapan
Visita al teporingo y salúdalo en persona
Conócelo de cerca, sin alterar su hogar.
El teporingo no es solo un nombre en una lista de especies en peligro. Vive, respira y se asoma desde su madriguera. Estos son los lugares donde puedes ir a saludarlo y empezar a defenderlo.
Chapultepec · Ciudad de México
Zoológico Alfonso L. Herrera
Parque Chapultepec, Primera Sección
EntradaGratuita
HorarioMartes a domingo · 9:00 a 16:30
CerradoLunes
DirecciónCalz. Chivatito s/n, Bosque de Chapultepec I Secc., Miguel Hidalgo, CDMX
Cómo llegar
L1
Metro Chapultepec
Toma la salida hacia el Bosque de Chapultepec y sigue los señalamientos hasta el Zoológico.
L7
Metro Auditorio
Camina por Av. Chivatito y sigue los señalamientos hasta la entrada principal.
MB
Metrobús
Baja en una parada cercana sobre Paseo de la Reforma (Museo de Antropología o Auditorio) y camina hacia la entrada del zoológico.
Si vas, lleva contigo respeto y silencio. El teporingo es un animal pequeño, tímido y muy sensible al ruido. Tu visita es más que turismo: es un pequeño acto de conservación.
🏔️
Próximamente: cómo verlo en su hábitat naturalEstamos preparando rutas, contactos y guías para visitar al teporingo en el Izta-Popo, Lagunas de Zempoala, la Sierra del Ajusco y otros refugios.
Próximamente
Cómo ayudar
La conservación empieza por saber que existe.
No hace falta ser biólogo ni vivir cerca de un volcán para hacer la diferencia. Estas son acciones concretas que cualquiera puede tomar.
Comparte la información
La mayoría de las personas en México nunca ha oído hablar del teporingo. Compartir esta página, hablar de él en redes y en clase es ya un acto de conservación.
Apoya áreas naturales protegidas
Los Parques Nacionales Izta-Popo Zoquiapan y Lagunas de Zempoala son los principales refugios del teporingo. Visitarlos con responsabilidad y respetar sus reglas es ayudarlos a sobrevivir.
Dona a organizaciones
Instituciones como CONANP, Pronatura México y la UNAM realizan investigación y monitoreo del teporingo. Una donación o apadrinamiento sostiene años de trabajo de campo.
Reporta avistamientos
Si vives o visitas el centro de México y crees haber visto un teporingo, regístralo en Naturalista MX. Cada registro alimenta la base de datos científica.
Educa a niños y jóvenes
Si eres docente, incluye al teporingo en tus clases de ciencia y geografía. Es una especie cercana —vive a las afueras de la CDMX— y un símbolo poderoso para hablar de biodiversidad mexicana.
Exige políticas públicas
El crecimiento urbano sobre las laderas del Ajusco y el Chichinautzin no es inevitable. Apoyar iniciativas vecinales, denunciar invasiones y votar por candidatos con agenda ambiental tiene impacto real.
Fuentes y referencias
Información verificada.
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